Galicia es un referente para el turismo familiar, con abundantes destinos y experiencias al alcance de grandes y pequeños. La edad no es impedimento para hacer senderismo entre faros, aventurarse en un bosque de cuento de hadas o subir a las almenas de un auténtico castillo de época. En concreto, las playas para familias en Islas Cíes son un gran reclamo para este público, que valora especialmente la de Rodas.
Este famoso arenal, que comunica las islas do Faro y Monteagudo, posee más de un kilómetro de longitud. Su oleaje y viento suaves permiten disfrutar del baño con total seguridad. A unos pocos metros, el Lago dos Nenos invita a observar de cerca la fauna marina y aviar de la Cíes, uno de los destinos más valorados del Parque Nacional de las Islas Atlánticas.
El descubrimiento de la biodiversidad gallega es la excusa perfecta para visitar el Aquarium Finisterrae. Este centro de A Coruña promueve la oceanografía y la biología marina a través de espacios temáticos (Sala Maremagnum, Sala Nautilus, Sala Humboldt, etcétera) que son el hogar de veinte mil ejemplares.
De todos los senderos de trekking que recorren Galicia, la Ruta de los Faros es sin duda la más familiar y pintoresca. Parte del municipio de Malpica de Bergantiños y concluye en el cabo del «fin de mundo», Finisterre. Por el camino, se dan cita más de cuarenta faros que no dejarán indiferentes a los pequeños viajeros.
En las Fragas do Eume, casi diez hectáreas de bosque atlántico invitan a perderse entre helechos, fresnos y robles. En su interior se alza el monasterio de Caaveiro, superviviente de un elenco de edificios cristianos del siglo diez.
¿Explorar un castillo del siglo dieciséis? El municipio de Ferrol propone esta oferta irrechazable para el público infantil en su Castillo de San Felipe. Se trata de una fortaleza defensiva que detuvo en seco los ataques y asedios de los turcos.