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Descubriendo Combarro con mi mapa en mano

Siempre había escuchado hablar de Combarro como uno de esos pueblos que parecen detenidos en el tiempo, pero hasta que no lo visité con mi mapa en mano no entendí de verdad su encanto. No sabía que ver en combarro mapa pero decidí organizar la ruta con calma, marcando en un pequeño plano los lugares que quería ver, y así empezó una experiencia que todavía guardo en la memoria como un paseo mágico por la tradición gallega.

Lo primero que señalé en el mapa fueron los hórreos, y no me equivoqué. Al llegar a la zona del puerto y caminar por la orilla, me encontré con esa fila de construcciones de piedra y madera que miran hacia el mar. Eran exactamente como las había visto en fotografías, pero verlos allí, alineados junto al agua, me transmitió una sensación de autenticidad increíble. Me paré un buen rato a contemplarlos y a imaginar cómo debió de ser la vida de los vecinos hace décadas.

Después marqué en mi recorrido el casco histórico. Perderse por sus calles empedradas es casi un viaje en el tiempo. Cada rincón tiene un detalle que atrapa: balcones de granito, casas con soportales y pequeñas plazas donde parece que todo se detiene. En el mapa había anotado también la Praza da Fonte, y cuando llegué me encontré con un lugar lleno de encanto, rodeado de casas tradicionales que parecían abrazar la fuente central.

Otro punto que no podía faltar era la iglesia de San Roque. Está en lo alto, y llegar hasta allí me regaló unas vistas preciosas de la ría. Con el mapa como guía, fui descubriendo cómo todo el pueblo parece girar en torno al mar, y cómo cada construcción tiene sentido en ese paisaje marinero.

Pero lo mejor de Combarro no estaba solo en los lugares señalados en mi plano. También lo encontré en los detalles que no había previsto: un barcito donde probé un vino blanco de la zona, la conversación improvisada con un vecino que me contó historias del puerto o simplemente el reflejo de las casas en el agua al caer la tarde.

Ese día entendí que llevar un mapa no solo me ayudó a no perderme, sino a vivir Combarro de una forma más consciente, disfrutando de cada parada como si fuera un pequeño tesoro. Ahora, cuando lo recuerdo, pienso que pocas veces un viaje tan corto me dejó una impresión tan profunda.

Publicado en Viajes