Los distribuidores de alimentos cumplen una función decisiva en la rentabilidad, calidad y seguridad de los productos ofrecidos en segmentos como el catering, la restauración o el comercio minorista. Para su elección, deben considerarse una serie de criterios que varían según las necesidades. Por un lado, ¿interesa más un mayorista general o especializado? Los restaurantes centrados en cocina marinera disfrutan de una ventaja competitiva al contratar a un Proveedor Pescado B2B, mientras que los supermercados han de considerar a distribuidores con un catálogo más amplio y diverso.
Es fundamental, asimismo, que el mayorista disponga de infraestructuras y medios logísticos adecuados para preservar la cadena de frío. De lo contrario, los mariscos, pescados y otros alimentos muy perecederos se echarían a perder o darían lugar a riesgos de intoxicación, algo fatal para la reputación de cualquier negocio.
Además, la adaptabilidad y frecuencia de las entregas deben ajustarse a las necesidades de la empresa. Si el proveedor es incapaz de hacer frente a los picos en la demanda durante la temporada alta, no tardarán en surgir conflictos entre las partes, siendo el cliente final el principal perjudicado. Un flujo de pedidos constante también es crucial; si no, se corre el riesgo de sufrir una rotura de stock.
La digitalización ha supuesto un soplo de aire fresco para el sector mayorista, pero no todas las compañías se benefician de las nuevas tecnologías. Se recomienda escoger proveedores que faciliten la gestión de pedidos a través de softwares o plataformas online o que utilicen otras soluciones para mejorar la trazabilidad, el almacenamiento, el transporte, etcétera.
El cumplimiento de estándares y normativas tanto locales como europeas es otro requisito indispensable. Los mejores distribuidores de alimentos operan dentro del marco legislativo de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y se ajustan a las normas y estándares de seguridad.