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Beneficios psicológicos de acampar en plena naturaleza

El poeta Gary Snyder expresó en una ocasión: «la naturaleza no es un lugar para visitar. Es el hogar». No es casualidad que numerosas terapias psicológicas estén basadas en el contacto con la naturaleza (terapia de bosque, earthing, etcétera). La sola contemplación del color verde ofrece beneficios para la mente humana. Por eso, realizar un camping cies reserva u otros destinos puede considerarse una forma de ecoterapia debido a su impacto sobre los niveles de cortisol y su efecto regulador sobre los ciclos circadianos.

Por un lado, disminuir el estrés y la ansiedad es una razón de peso para acampar al aire libre. Se ha demostrado que la exposición a entornos naturales ayuda a reducir la producción de la hormona del estrés. Los sonidos del viento y del agua, asimismo, favorecen la relajación y la paz interior.

Cada vez son más los viajeros que aspiran a desconectarse digitalmente. Una forma de librarse de las pantallas es acampar en entornos forestales habilitados a tal efecto (la acampada libre está mayormente prohibida en toda España), allí donde las torres de telefonía y otras infraestructuras no permiten disponer de conexión a internet. Esta privación voluntaria puede ser tan beneficiosa como el ayuno.

Si bien muchos viajeros deciden acampar en solitario, hacerlo en pareja o familia contribuye a mejorar la comunicación y la empatía en las relaciones. La necesidad de organizarse y compartir tareas fuera de la rutina establecida aumenta la habilidad para trabajar en equipo.

Por otra parte, el campismo es una oportunidad excelente para inculcar en los más pequeños la conciencia ecológica. Sentir el bosque en primera persona es una experiencia más enriquecedora que visualizarlo en libros o en televisión.

A destacar también los beneficios físicos de la acampada, una actividad que implica ensamblar la tienda, recolectar leña y otros recursos, recorrer a pie distancias moderadas, entre otras tareas.

Publicado en Viajes